Aunque las personas con altas capacidades y superdotación pueden presentar entre si tantas diferencias como el resto, y no podemos hablar de un grupo homogéneo, ya que no tienen un perfil único, sí que tienen una serie de características comunes. Entre las personas superdotadas destacamos especialmente un alto grado de sensibilidad.

Características - PequeñaEl psicólogo polaco Kazimierz Dabrowski identificó lo que llamó “sobreexcitabilidades” o “supersensibilidades”: psicomotora, sensual, emocional, intelectual e imaginativa. Los/as niños/as superdotados/as tienden a tener más de una de estas intensidades, aunque una es usualmente dominante.

Se pueden observar señales indicativas de una gran inteligencia desde una edad muy temprana. Ya  que van por delante en todas las etapas evolutivas señaladas para los bebes, y su mirada interrogativa nos indica una profundidad difícil de explicar.

Según Siaud-Facchin experta en superdotación, los padres de estos pequeños pueden observar señales indicativas de una gran inteligencia desde una edad muy temprana. «El bebé superdotado no mira el mundo, sino que lo perfora con la mirada. Sus preguntas parecen estar ya presentes. Las mamás cuentan a veces lo desconcertadas que se sentían ante aquel pequeñín que les dirigía una mirada interrogativa. Esto es lo que nos reconocía una madre en consulta: “a veces su mirada me daba miedo. Tenía la impresión de que me estaba juzgando”.

Muchas veces, los rasgos que presentan los/as niños/as con un cociente de inteligencia superior a 130 se confunden con la hiperactividad y con la falta de atención. Se les ve diferentes;  no se relacionan bien, que tienen un alto nivel de agresividad o bien se acoplan para pasar desapercibidos y son perfectos…Cuando son un poco más mayores, pueden presentar  síntomas incluso de depresión y en un porcentaje alarmantemente elevado, incluso de fracaso escolar. Todo esto es normal. Entienden todo más rápido que los demás y a veces se aburren en clase.

Luego los especialistas detectan otro pico de consultas hacia 2º, 3º o 4º de la ESO. «Esto se debe a que, hasta ese momento, no se tenían que esforzar para estudiar, todo les salía de forma natural pero, de pronto, se ven perdidos, porque no saben cómo hacerlo. Empiezan a mostrar problemas de autoestima, falta de habilidades sociales, de motivación, y una baja resistencia a la frustración», relata Carmen Sanz. «La mayoría suele presentar también una sensibilidad altísima, y una capacidad de abstracción de 9 sobre 10. Son muy despistados».

Es fundamental identificarlos para dar una respuesta a sus necesidades intelectuales y afectivas/emotivas, dice  Javier Berché  que la identificación de las altas capacidades es un proceso que requiere de un equipo multidisciplinar de especialistas con un alto grado de profesionalidad, detalla como Linda K. Silverman, un  listado de características que pueden ser indicativas de una posible identificación  inicial de superdotación:

  • Confusión en torno al significado de la superdotación
  • Diferentes sentimientos
  • Alto grado de sensibilidad
  • Idealismo
  • Sentimientos de inadecuación
  • Cruel autocrítica
  • Altos niveles de conflicto interior
  • Profunda preocupación por la moralidad y la justicia
  • Falta de comprensión de los demás
  • Falsas expectativas hacia los demás
  • Hostilidad de los demás hacia sus habilidades
  • Dificultades de relación social
  • Dificultad de selección ante una multiplicidad de talentos
  • Ausencia de desafío en el trabajo escolar
  • Depresión (generalmente manifestada como aburrimiento)
  • Altos niveles de ansiedad
  • Dificultades en aceptar las críticas
  • Inconformismo y resistencia a la autoridad
  • Rechazo a la rutina y tareas repetitivas
  • Excesiva competitividad
  • Aislamiento de sus compañeros
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Falta de hábitos de estudio

Silverman también establece una lista completa de las causas del bajo rendimiento académico de los alumnos con altas capacidades como consecuencia de la mayoría de los factores señalados, y que, en muchos casos, puede conducir a situaciones de fracaso escolar:

  • Miedo a suspender
  • Miedo al éxito
  • Miedo a la no aceptación por parte del grupo de compañeros
  • Discapacidades de aprendizaje no detectadas
  • Ausencia de aprendizajes básicos y hábitos de estudio
  • Actividades educativas inapropiadas
  • Ausencia de oportunidades en la sociedad
  • Demasiado altas o demasiado bajas expectativas de los padres
  • Ausencia de soporte parental para su educación
  • Miedo a la sobrepresión ejercida por los padres
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Falta de autocontrol
  • Ausencia de competitividad
  • Culpabilidad por ser intelectualmente aventajado
  • Interés en otras actividades al margen de la escuela
  • Acumulación de déficits y creencia en el fracaso

Aunque pueda resultar extraño, tal y como destaca Silverman, estos niños no siempre se convierten en alumnos destacados, sino más bien al contrario, suelen ser etiquetados como “fracasados” por obtener calificaciones por debajo de su capacidad. Son como guepardos enjaulados que no pueden demostrar su velocidad punta. Su alto potencial no tiene la oportunidad de ser mostrado en el sistema educativo actual y su talento es desperdiciado.

La escuela actual está basada en normas y estándares para el grupo. Cuestionar aquello que es irrelevante para la lección, plantear cuestiones complejas que no se saben responder, mostrar un conocimiento del tema superior al del maestro, dar respuestas inusuales e inesperadas etc… puede molestar a algunos profesores y causar burlas entre sus compañeros.  Por eso, muchos de estos niños altamente dotados no creen tener ninguna habilidad especial. Ocultos en un sistema que no valora sus habilidades, donde la creatividad y la divergencia se consideran extrañas, frenan su imaginación y la profundidad de su razonamiento. Acaban pensando de sí mismos que sus habilidades son algo negativo y renuncian a ellas.

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