El 2 % de la población española presenta superdotación. Sin embargo, si no se toman las medidas adecuadas desde que son pequeños y no se les identifica, nunca conseguirán explotar su potencial al máximo y corren el peligro, incluso, de fracasar a nivel académico y personal.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona con  superdotación como «aquella que cuenta con un cociente intelectual superior a 130». Sin embargo, reconocer la superdotación no es fácil. Sólo un 2 por ciento de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual para ser calificado como tal y casi la mitad suelen ser calificados de  problemáticos, con bajo rendimiento académico y, en algunos casos, fracaso escolar. Con dificultades  de integración social en su entorno escolar, baja autoestima, desinterés y apatía por las clases, son algunos de los problemas a los que se enfrentan.

Un porcentaje muy alto  del alumnado con superdotación fracasa en el colegio, les genera problemas emocionales,  y todo se debe a que no existe un sistema de educación adecuado, para ellos, y a que no se les identifica en edades tempranas, por el contrario se les etiqueta; como difíciles, entorpecen las clases, o como muy buenos pues no dan ningún problema porque se acoplan.

 Vivimos en un país en el que se habla de superdotación a nivel teórico, pero no se reconoce,  ni se identifica a los/as superdotados/as,  ni a nivel educativo, ni a nivel de salud, por el contrario se les etiqueta de cualquier cosa como por ejemplo; perfectos/as, problemáticos/as, raritos/as, distintos/as, sensibles, hiperactivos/as…, o peor se les diagnostica como; déficit  de atención (TDAH), ansiedad, autista,  Asperger…, distorsionándoles más su autoestima, su identidad como persona, e incluso medicándoles, perjudicándoles gravemente.

“Muchos niños superdotados se sienten incomprendidos, se encierran en sí mismos, se revelan o  utilizan el “camuflaje” para disimular porque quieren pertenecer al grupo (incluso inconscientemente).  Muchos superdotados se ven a sí mismos como “bichos raros”, que no encajan en el mundo, se sienten solos y no encuentran su lugar, porque no se lo estamos dando. Varios sufren acoso, críticas, maltrato, bullying,  acaban fracasando escolarmente, deprimiéndose e incluso suicidándose. Ellos se sienten diferentes, buscan “su lugar” en el mundo sin entender nada y ni siquiera saber que su “problema” no es un problema, si no una característica que bien gestionada es un don. Si se detectara a tiempo, la superdotación del niño, en vez de vincularla erróneamente a una “no normalidad”, que afecta de forma negativa a la vida del niño, se obtendrían muchísimos beneficios. El desconocimiento del tema, la falta de autoconocimiento, la falta de recursos y de educación, conllevan unas consecuencias fatales, tanto para el niño como para todos nosotros”. Fragmento extraído de http://tobevalue.com/al-este-de-la-campana-de-gauss/

Ya a nivel de salud, a la persona superdotada no identificada, se la puede perjudicar al equivocar rasgos de su personalidad con síntomas de enfermedades y medicarlas, distorsionándolas más y en muchos casos se enganchan a la medicación, dado su poca tolerancia a la frustración

Opinión del Dr. Javier Berché Cruz

Pediatra y neurólogo

Opinión de Dra. Carmen Sanz Chacón

Psicóloga clínica sanitaria

Opinión de Dra. Jeanne Siaud-Facchin

Psicóloga clínica y psicoterapeuta