Dña. Linda Kreger Silverman

Es psicóloga clínica. Autora de más de 300 libros, fundadora del Instituto para el estudio del desarrollo avanzado, y el Centro de Desarrollo de la superdotación (GDC) en Denver, Colorado. Ella ha sido quien originara el término “El aprendiz Viso-Espacial”, ampliamente desarrollado en su libro “Upside-Down, The Visual-Spatial Learner”. También es asesora en la elaboración de varios test de inteligencia. Ha estudiado la psicología y educación de los superdotados desde 1961, ha organizado diferentes conferencias sobre la superdotación y es considerada un gran referente científico en este campo. En los últimos 33 años, más de 6.000 niños de alta capacidad han sido estudiados en el GDC, lo que lo convierte en el mayor estudio realizado para esta población.

 Silverman nos habla en su libro “101 Giftedeness” (2013) de los “superdotados invisibles”. Miles de niños que pasan desapercibidos para la escuela y en ocasiones también para sus familias, sencillamente por no corresponder al estereotipo que todos tenemos en mente cuando pensamos en un niño superdotado.

THE SLEEPING DRAGON – El dragón dormido

No existe ningún temario sobre superdotación y altas capacidades en las carreras de psicología o psiquiatría y raramente se incluyen en el campo de la educación, por el mismo motivo que aún no son muchos los programas para la atención a niños superdotados y talentosos. Así, pocos captan la verdadera esencia de estos niños, y muchos educadores confunden los logros visibles con la esencia en sí.

Para  Silverman[2] “La identificación e intervención temprana son claves para el desarrollo óptimo de aquellos niños que se desarrollan de una forma atípica. Los test de inteligencia nos dan información sobre las habilidades específicas del niño para indicar sus necesidades educativas específicas. Dado que un significativo número de niños de alta capacidad puede tener también alguna dificultad de aprendizaje, la evaluación es vital para su descubrimiento. El perfil de fortalezas y debilidades reveladas en una evaluación son un patrón para la intervención y actuación educativa”. Un patrón, señores, un perfil del niño para entender sus fortalezas y potenciarlas, para conocer sus debilidades, y trabajarlas. No un riguroso elemento de corte, y  clasificación.