“A Gifted Memory”(“Una Memoria Superdotada”) es un muy interesante artículo de Celi Trépanier, donde esta autora estadounidense habla sobre un rasgo en algunas personas superdotadas que casi siempre es pasado de puntillas; su memoria a largo plazo. Un tema tan poco mencionado que resulta preferible evitar hablar del mismo, en la mayoría de los casos, para no verse como “bichos raros”. Este maravilloso “regalo” no debería de reportarles nada negativo(mas bien, todo lo contrario) pero su desconocimiento, y el que sea algo nada habitual para los demás, puede resultar muy frustrante para ellos.

Desde su perspectiva de madre de un niño superdotado(y también como entendida en la materia), Celi opina que la solución a este “problema” es difundirlo en aquellos lugares donde se trate la superdotación. Es lo mejor que se puede hacer para que estas personas vean que no están solas en el mundo. Esta es la principal razón por la que he traducido el artículo para la página…

 

 

“Mamá, ¿te acuerdas de como la barra de empuje de mi primer triciclo se atornilló en la parte de atrás?” “Sí”, le respondí, preguntándome intrigada a dónde iba a llevar esta conversación. “No me gustó nada que insistieras en usar ese barra. Fue muy embarazoso y me hiciste sentir como un bebé! ” A los 8 años, se acordaba de cuando montaba en su primer triciclo cuando tenía 18 meses de edad. La barra de empuje se utilizó por un solo día porque un renacuajo de 18 meses de edad rechazó con vehemencia su uso.
La superdotación intelectual suele ser mucho más de lo que las pruebas de inteligencia, académicas y de aptitud, normalmente miden. Por supuesto, entendemos que ninguna prueba es 100% exacta para todas las personas; pero cuando se pone a prueba la inteligencia, no todos los rasgos intelectuales pueden ser medidos. Mientras que la memoria a corto plazo se puede medir y se utiliza como un factor en las pruebas de inteligencia, ¿Qué pasa con la memoria a largo plazo?
Mi hijo mas joven superdotado a veces nos asombra, tanto como nos asusta, con su increíble memoria a largo plazo. Eventos, personas, olores, emociones, nombres, lugares e incluso factores periféricos como la temperatura del aire o el ruido de fondo; en el momento y escenario de la situación original – pueden ser recordados por nuestro hijo. Y nos asombra lo lejos que va su memoria y lo mucho que puede recordar de su primera infancia. Esto ha sido un regalo increíble y útil, pero a veces frustrante.
Su frustración se siente a menudo cuando está relatando una situación específica como parte de una entusiasmada conversación o de un momento importante que el quiere recrear, y su padre y yo simplemente no podemos recordar el evento que está tratando de ayudarnos a traer a la mente! Él intenta desesperadamente introducir cada detalle que él puede evocar para accionar nuestra memoria; incluyendo algunos tan minúsculos, que estoy asombrada que cualquier persona puede recordar detalles tan insignificantes. Estas conversaciones hacen que él a menudo se enfade un poco, con nosotros, por ser incapaces de recordar lo que él necesita de nuestra parte; para que el luego pueda lograr dar sentido a su precisa conversación o recrear ese momento puntual que el quería.
Me da vergüenza admitir que la mega-memoria de mi hijo se ha convertido en una muleta para el resto de nosotros. Cuando necesitamos recordar algo: “Oye, ¿recuerdas el nombre del hombre que vino a arreglar nuestra nevera el año pasado?” Cuando hemos perdido algo: “¿Recuerdas dónde estaba ese lugar especial y seguro donde puse el juego extra de llaves del coche? O cuando necesito un memorándum:” Está bien, recuerda estas medidas de la habitación para mí, y vamos a ir a buscar la pintura para la habitación esta tarde “.
Y su memoria funciona bien para él también. Cuando quiere algo: “Mamá, ¿recuerdas cuando me prometías hace años que me comprarías ese software y nunca lo hiciste?” Cuando él no quiere hacer algo: “Papá, recuerdas cuando me prometiste la semana pasada que yo podía librarme de recoger la caca del perro esta semana? “
Un acontecimiento de la historia reciente, y que puedo recordar, todavía me aturde y me intriga.
Nos mudamos hace un año, y durante los primeros meses, disfrutamos de todos los lugares y sitios más conocidos de nuestra nueva ciudad. Un restaurante en particular era muy popular; siempre estaba lleno, y tenías que esperar bastante tiempo, daba igual la hora del día que fueras. Tuvimos que probarlo! Una vez nos sentamos en este lleno y bullicioso restaurante; a veces era difícil disfrutar de nuestra comida con todas las personas, ruidos y movimiento, pero fue una visita que valdría la pena.
Otro aspecto a reseñar en nuestra mudanza fue conseguir que nuestro hijo, que tenía 13 años en ese momento, se enfrentara a situaciones sociales lo más pronto posible para que pudiera hacer nuevos amigos. Antes de nuestra mudanza, investigué a diferentes grupos, equipos y clubes de adolescentes a los que nuestro hijo podría unirse o tomar parte. En uno de esos grupos, después de oír hablar de una nueva familia nueva en nuestra ciudad; con un adolescente de corta edad que quería conectarse pronto en grupos sociales; una mamá, a quien nunca habíamos conocido, se ofreció a juntar a su hijo de la misma edad con el mío. Invitamos a su hijo a nuestra casa a venir a pasar el rato y mientras que las mamás, los papás y los hijos, que se habían reunido por primera vez, charlaban en nuestro hall, nuestro hijo hizo una revelación alucinante.
Como habíamos mostrado a nuestros nuevos amigos todos los lugares interesantes de la ciudad que ya habíamos visitado, los llevamos a aquel restaurante popular, siempre lleno de gente, donde habíamos estado hace un mes. Se daría la coincidencia de que el tío de nuestros nuevos amigos era el dueño del conocido restaurante. ¡Guay!
 “¿No estuvieron todos ustedes, hace unas 4 semanas, sentados en la mesa alta que estaba en el medio del restaurante?”, Preguntó mi hijo. Me quedé estupefacta en ese instante. Me pasaron cosas por la cabeza como “¿es esta una de sus bromas?”, O “¿conoció a estas personas en algún momento y yo no lo sabía?” O, lo que es peor, “se sentirá muy avergonzado cuando se entere de que esta equivocado”! ¿Cómo podría mi hijo recordar en un restaurante lleno hasta decir basta, las caras de un grupo de extraños, lo suficiente como para reconocerlos, unas personas que acabamos de ver por primera vez y que están ahora de pie en nuestro hall? Debe estar equivocado, un error fácil y perdonable. No hay problema.
Entonces la mamá dijo que en efecto estuvieron ahí hace 4 semanas celebrando los cumpleaños de sus hijos mayores que eran gemelos. ¿Qué? De Verdad? ¿Me estás tomando el pelo? Y en respuesta a lo que la madre de su nuevo amigo acababa de decir, nuestro hijo comentó, con mucha delicadeza, que él también reconoció que su hijo adolescente; su nuevo amigo, vestía ahora el mismo traje que llevaba en el restaurante, hace 4 semanas! ¡Ay!
Sólo porque puedas recordar algo no significa que tengas que soltarlo! Pero maldita sea, ¿Cómo reconocía y recordaba a estas personas que nunca antes habían sido vistas, cuando eran unos desconocidos, hace 4 semanas, en un restaurante grande, alborotador y repleto de gente? ¿Podría recordar a cada desconocido en ese restaurante?
Su memoria superdotada me asombra y asusta; Y a veces, cuando era mucho más joven, su declaración de estos recuerdos en público me daban ganas de salir corriendo y de esconderme.
Por favor, recuerde que este post es parte del Blog Hop* de Septiembre de “Hoagie’s Gifted Education Page”, ¿Cómo que superdotado? No te olvides de leer todos los otros mensajes memorables que forman parte de este blog hop!

*directorio de blogs dividido, normalmente, por categorías de la misma temática

Artículo traducido de crushingtallpopies.com.

http://crushingtallpoppies.com/2014/09/01/a-gifted-memory/

 

Celi Trepanier es autora del libro  “Educando a su hijo superdotado: cómo un maestro de escuela pública abrazó la educación en el hogar”(“Educating Your Gifted Child: How One Public School Teacher Embraced Homeschooling”), escritora, apasionada defensora de los niños superdotados, una proponente anti-bullying, MED, anteriormente profesora en la escuela pública, y una madre que defiende la educación en el hogar.